miércoles, 22 de julio de 2026

49. ¿FORZAR O EDUCAR LA VOLUNTAD?

 

EDUCACIÓN NO ES ADIESTRAMIENTO. La educación de los niños, en el hogar y en la escuela, no debe ser como el adiestramiento de los animales. Los niños tienen una voluntad inteligente, que debe ser dirigida para que controle todas sus facultades. 

Los animales necesitan ser adiestrados porque no tienen razón ni intelecto. Pero a la mente humana se le debe enseñar el dominio propio. Debe educársela para que rija al ser humano, mientras que los animales son controlados por un amo, y se les enseña a someterse a él. El amo es mente, juicio y voluntad para la bestia.­ 1JT 315 (1872).

LA VOLUNTAD DEBE SER ORIENTADA, NO DESTRUIDA.

Un niño puede ser educado de manera que no tenga voluntad propia, como el animal. Aun su individualidad puede fundirse con la de aquel que dirige su adiestramiento; para todos los fines y propósitos, su voluntad está sometida a la voluntad 715 del maestro. 

Los niños así educados serán siempre deficientes en energía moral y responsabilidad individual. No se les ha enseñado a obrar por la razón y los buenos principios; sus 

voluntades han sido controladas por otros y su mente no ha sido despertada para que se expanda y fortalezca por el ejercicio. Sus temperamentos peculiares y capacidades mentales no han sido dirigidos ni disciplinados para ejercer facultades más poderosas cuando lo necesiten.

Los maestros no deben detenerse allí, sino que deben dar atención especial al cultivo de las facultades más débiles, para que se cumplan todos los deberes, y se las desarrolle de un grado de fuerza a otro a fin de que la mente alcance las debidas proporciones.­ 1JT 315 (1872). EGW/MHP

 

AMOR DE DIOS


jueves, 6 de febrero de 2025

LA SEMANA LITERAL

ASÍ COMO EL SÁBADO, la semana se originó al tiempo de la creación, y fue conservada y transmitida a nosotros a través de la historia bíblica. Dios mismo dio la primera semana como modelo de las subsiguientes hasta el fin de los tiempos. Como las demás, consistió en siete días literales. Se emplearon seis días en la obra de la creación; y en el séptimo, Dios reposó y luego bendijo ese día y lo puso aparte como día de descanso para el hombre.

EN LA LEY DADA EN EL SINAÍ, Dios reconoció la semana y los hechos sobre los cuales se funda. Después de dar el mandamiento: "Acuérdate de Santificar el día de sábado" (Exo. 20:8, Vers. Torres Amat), y después de estipular lo que debe hacerse durante los seis días, y lo que no debe hacerse el día séptimo, manifiesta la razón por la cual ha de observarse así la semana, recordándonos su propio ejemplo: "Por cuanto el Señor en seis días hizo el cielo, y la tierra, y el mar, y todas las cosas que hay en ellos, y descansó en el día séptimo: por esto bendijo el Señor el día sábado, y le santificó." (Vers. 11).  

ESTA RAZÓN RESULTA PLAUSIBLE cuando entendemos que los días de la creación son literales. Los primeros seis días de la semana fueron dados al hombre para su trabajo, porque Dios empleó el mismo período de la primera semana en la obra de la creación. En el día séptimo el hombre ha de abstenerse de trabajar, en memoria del reposo del Creador.

PERO LA SUPOSICIÓN de que los acontecimientos de la primera semana requirieron miles y miles de años, ataca directamente los fundamentos del cuarto mandamiento. Representa al Creador como se estuviese ordenando a los hombres que observaran la semana de días literales en memoria de largos 103 e indefinidos períodos. Esto es distinto del método que él usa en su relación con sus criaturas. Hace obscuro e indefinido lo que él ha hecho muy claro. Es incredulidad en la forma más insidiosa y, por lo tanto, más peligrosa; su verdadero carácter está disfrazado de tal manera que la sostienen y enseñan muchos que dicen creer en la Sagrada Escritura.

"Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el espíritu de su boca.... Porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y existió." (Sal. 33:6, 9). 

La Sagrada Escritura No Reconoce largos períodos en los cuales la tierra fue saliendo lentamente del caos. Acerca de cada día de la creación, las Santas Escrituras declaran que consistía en una tarde y una mañana, como todos los demás días que siguieron desde entonces.

Al Fin de cada día se da el resultado de la obra del Creador. Y al terminar la narración de la primera semana se dice: "Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron criados".(Gén. 2:4). Pero Esto no implica que los días de la creación fueron algo más que días literales. Cada día se llama un origen, porque Dios originó o produjo en él una parte nueva de su obra.

LOS GEÓLOGOS alegan que en la misma tierra se encuentra la evidencia de que ésta es mucho más vieja de lo que enseña el relato mosaico. Han descubierto huesos de seres humanos y de animales, así como también instrumentos bélicos, árboles petrificados, etc., mucho mayores que los que existen hoy día, o que hayan existido durante miles de años, y de esto infieren que la tierra estaba poblada mucho tiempo antes de la semana de la creación de la cual nos habla la Escritura, y por una raza de seres de tamaño muy superior al de cualquier hombre de la actualidad. 

SEMEJANTE RAZONAMIENTO ha llevado a muchos, que aseveran creer en la Sagrada Escritura, a aceptar la idea de que los días de la creación fueron períodos largos e indefinidos.

PERO SIN LA HISTORIA BÍBLICA, la geología no puede probar nada. Los que razonan con tanta seguridad acerca de sus 104 descubrimientos, no tienen una noción adecuada del tamaño de los hombres, los animales y los árboles antediluvianos, ni de los grandes cambios que ocurrieron en aquel entonces. LOS VESTIGIOS que se encuentran en la tierra dan evidencia de condiciones que en muchos respectos eran muy diferentes de las actuales; pero el tiempo en que estas condiciones imperaron sólo puede saberse mediante la Sagrada Escritura. 

EN LA HISTORIA DEL DILUVIO, la inspiración divina ha explicado lo que la geología sola jamás podría desentrañar.

EN LOS DÍAS DE NOÉ, hombres, animales y árboles de un tamaño muchas veces mayor que el de los que existen actualmente, fueron sepultados y de esa manera preservados para probar a las generaciones subsiguientes que los antediluvianos perecieron por un diluvio, DIOS QUISO que el descubrimiento de estas cosas se estableciese la fe de los hombres en la historia sagrada; PERO ÉSTOS, con su vano raciocinio, CAEN en el mismo error en que cayeron los antediluvianos: al usar mal las cosas que Dios les dio para su beneficio, las tornan en maldición.

UNO DE LOS ARDIDES DE SATANÁS consiste en lograr que los hombres acepten las fábulas de los incrédulos; pues así puede obscurecer la ley de Dios, muy clara en sí misma, y envalentonar a los hombres para que se rebelen contra el gobierno divino. Sus esfuerzos van dirigidos especialmente contra el cuarto mandamiento, porque éste señala tan claramente al Dios vivo, Creador del cielo y de la tierra.

ALGUNOS REALIZAN Un Esfuerzo Constante para explicar la obra de la creación como resultado de causas naturales; y, en abierta oposición a las verdades consignadas en la Sagrada Escritura, el razonamiento humano es aceptado aun por personas que se dicen cristianas. 

HAY QUIENES se oponen al estudio e investigación de las profecías, especialmente las de Daniel y del Apocalipsis, diciendo que éstas son tan obscuras que no las podemos comprender; no obstante, estas mismas personas reciben ansiosamente las suposiciones de los geólogos, que están en contradicción con el relato de Moisés. 

PERO 105 si lo que Dios ha revelado es tan difícil de comprender, ¡cuán ilógico es aceptar meras suposiciones en lo que se refiere a cosas que él no ha revelado!

"Las Cosas Secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios: más las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre." (Deut. 29:29).

NUNCA REVELÓ DIOS AL HOMBRE la manera precisa en que llevó a cabo la obra de la creación; la ciencia humana no puede escudriñar los secretos del Altísimo. Su poder creador es tan incomprensible como su propia existencia.

DIOS HA PERMITIDO QUE RAUDALES DE LUZ se derramasen sobre el mundo, tanto en las ciencias como en las artes; pero cuando los llamados hombre de ciencia tratan estos asuntos desde el punto de vista meramente humano, llegan a conclusiones erróneas. PUEDE SER INOCENTE EL ESPECULAR MÁS ALLÁ DE LO QUE DIOS HA REVELADO, si nuestras teorías no contradicen los hechos de la Sagrada Escritura; PERO los que dejan a un lado la Palabra de Dios Y PUGNAN POR EXPLICAR de acuerdo con principios científicos las obras creadas, flotan sin carta de navegación, o sin brújula, en un océano ignoto.

AUN LOS CEREBROS MÁS NOTABLES, si en sus investigaciones no son dirigidos por la Palabra de Dios, se confunden en sus esfuerzos por delinear las relaciones de la ciencia y la revelación. DEBIDO a que el Creador y sus obras les resultan tan incomprensibles que se ven incapacitados para explicarlos mediante las leyes naturales, consideran la historia bíblica como algo indigno de confianza. LOS QUE DUDAN de la certeza de los relatos del Antiguo Testamento y del Nuevo SERÁN INDUCIDOS a dar un paso más y a dudar de la existencia de Dios, Y LUEGO, habiendo perdido sus anclas, se verán entregados a su propia suerte para encallar finalmente en las rocas de la incredulidad.

ESTAS PERSONAS han perdido la sencillez de la fe. 

DEBERÍA EXISTIR Una Fe arraigada en la divina autoridad de la Santa Palabra de Dios. 

LA SAGRADA ESCRITURA no se ha de juzgar de 106 acuerdo con las ideas científicas de los hombres. La sabiduría humana es una guía en la cual no se puede confiar. 

LOS ESCÉPTICOS que leen la Sagrada Escritura para poder sutilizar acerca de ella, pueden, mediante una comprensión imperfecta de la ciencia o de la revelación, sostener que encuentran contradicciones entre una y otra; Pero cuando se entienden correctamente, se las nota en perfecta armonía. 

MOISÉS escribió bajo la dirección del Espíritu de Dios; y una teoría geológica correcta no presentará descubrimientos que no puedan conciliarse con los asertos así inspirados. 

Toda verdad, ya sea en la naturaleza o en la revelación, es consecuente consigo misma en todas sus manifestaciones.

EN LA PALABRA DE DIOS hay muchas interrogaciones que los más profundos eruditos no pueden contestar. Se nos llama la atención a estos asuntos para mostrarnos que, aun en las cosas comunes de la vida diaria, es mucho lo que las mentes finitas, con toda su jactanciosa sabiduría, no podrán jamás comprender en toda su plenitud.

SIN EMBARGO, los hombres de ciencia creen que ellos pueden comprender la sabiduría de Dios, lo que él ha hecho y lo que puede hacer. SE HA GENERALIZADO MUCHO la idea de que Dios está restringido por sus propias leyes.

LOS HOMBRES niegan o pasan por alto su existencia, O PIENSAN que pueden explicarlo todo, AUN la acción de su Espíritu sobre el corazón humano; Y YA NO REVERENCIAN Su Nombre Ni Temen Su Poder. NO COMPRENDIENDO las leyes de Dios ni el poder infinito de él para hacer efectiva su voluntad mediante ellas, NO CREEN en lo sobrenatural.

COMÚNMENTE, LA EXPRESIÓN "leyes de la naturaleza" abarca lo que el hombre ha podido descubrir acerca de las leyes que gobiernan el mundo físico; PERO ¡Cuán Limitada Es La Sabiduría Del Hombre, Y Cuán Vasto El Campo En El Cual El Creador Puede Obrar, En Armonía Con Sus Propias Leyes, Y Sin Embargo, Enteramente Más Allá De La Comprensión De Los Seres Finitos!

MUCHOS ENSEÑAN QUE LA MATERIA POSEE PODERES VITALES, Que 107 se le impartieron ciertas propiedades y que se la dejó luego actuar mediante su propia energía inherente; Y QUE LAS OPERACIONES DE LA NATURALEZA se llevan a cabo en conformidad con leyes fijas, EN LAS CUALES Dios mismo no puede intervenir.

Esta Es Una Ciencia Falsa, Y No Está Respaldada Por La Palabra De Dios. 

LA NATURALEZA es la sierva de su Creador. DIOS no anula sus leyes, ni tampoco obra contrariándolas: Las Usa Continuamente como sus instrumentos.

 LA NATURALEZA ATESTIGUA que hay una inteligencia, una presencia y una energía activa, que obran dentro de sus leyes y mediante ellas. 

Existe en la naturaleza la acción del Padre y del Hijo. 

Cristo dice: "Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro." (Juan 5:17).

Los levitas, en su himno registrado por Nehemías, cantaban: "Tú, oh Jehová, eres solo; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, y toda su milicia, la tierra y todo lo que está en ella,... tú vivificas todas estas cosas." (Neh. 9:6).

En cuanto se refiere a este mundo, la obra de la creación de Dios está terminada, pues fueron "acabadas las obras desde el principio del mundo." (Heb. 4:3).

PERO su energía sigue ejerciendo su influencia para sustentar los objetos de su creación. Una palpitación no sigue a la otra, y un hálito al otro, porque el mecanismo que una vez se puso en marcha continúe accionando por su propia energía inherente; sino que todo hálito, toda palpitación del corazón es una evidencia del completo cuidado que tiene de todo lo creado Aquel en quien "vivimos, y nos movemos, y somos." (Hech. 17:28). 

NO ES en virtud de alguna fuerza inherente que año tras año la tierra produce sus abundantes cosechas y que continúa su movimiento alrededor del sol. La mano de Dios dirige los planetas, y los mantiene en su puesto en su ordenada marcha a través de los cielos. "El saca por cuenta su ejército: a todas llama por sus nombres; ninguna faltará: tal es la grandeza de su fuerza, y su poder y virtud." (Isa. 40:26). 

EN VIRTUD DE SU PODER la vegetación florece, aparecen las hojas y las flores se abren. Es él quien "hace a los montes producir hierba," 108 por su poder los valles se fertilizan. Todas las bestias de los bosques piden a Dios su alimento, y toda criatura viviente, desde el diminuto insecto hasta el hombre, dependen diariamente de su divina providencia.

 SEGÚN LAS HERMOSAS PALABRAS DEL SALMISTA: "Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo. Les das, recogen; abres tu mano, hártanse de bien."Su Palabra controla los elementos, él cubre los cielos de nubes y prepara la lluvia para la tierra. "El da la nieve como lana, derrama la escarcha como ceniza." "A su voz se da muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos." (Sal. 147:8, 16; 104:27, 28; Jer. 10:13).

Dios es el fundamento de todas las cosas. 

Toda verdadera ciencia está en armonía con sus obras;

Toda verdadera educación nos induce a obedecer a su gobierno. 

LA CIENCIA abre nuevas maravillas ante nuestra vista, se remonta alto, y explora nuevas profundidades; Pero de su búsqueda no trae nada que esté en conflicto con la divina revelación. 

LA IGNORANCIA puede tratar de respaldar puntos de vista falsos con respecto a Dios veliéndose para ello de la ciencia; pero el libro de la naturaleza y la Palabra escrita se iluminan mutuamente. DE ESA MANERA somos inducidos a adorar al Creador, y confiar con inteligencia en su Palabra.

Ninguna mente finita puede comprender plenamente la existencia, el poder, la sabiduría, o las obras del Infinito. 

EL ESCRITOR SAGRADO DICE: "¿Alcanzarás tú el rastro de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso? Es más alto que los cielos: ¿qué harás? es más profundo que el infierno: ¿cómo lo conocerás? Su dimensión es más larga que la tierra, y más ancha que la mar." (Job 11:7-9).

 LOS INTELECTOS Más Poderosos De La Tierra No Pueden Comprender A Dios. 

Los hombres podrán investigar y aprender siempre; pero habrá siempre un infinito inalcanzable para ellos. SIN EMBARGO, las obras de la creación dan testimonio de la 109 grandeza y del poder de Dios. "Los cielos cuentan la gloria de Dios, y la expansión denuncia la obra de sus manos." (Sal. 19:1). 

LOS QUE RECIBEN la Palabra escrita como su consejera encontrarán en la ciencia, un auxiliar para comprender a Dios. "Porque las cosas invisibles de él, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas." (Rom. 1:20). EGW. PP 110 MHP

 

jueves, 30 de noviembre de 2023

12. REFLEJEMOS A JESÚS “EN LAS PRUEBAS” (EGW). AUDIO. Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia. (Malaquías 3:3). Es difícil para la naturaleza humana soportar el proceso refinador; pero solo mediante su aplicación se purgará toda la escoria del carácter. En el horno de la prueba somos purificados de la escoria que nos impide reflejar la imagen de Cristo. Dios evalúa cada prueba; El vigila el horno de fuego que prueba a cada alma. Mediante la prueba Dios conduce a sus hijos hacia la perfecta confianza. "En el mundo tendréis aflicción", dice Cristo, "pero en mi tendréis paz". Es sólo a través de muchas tribulaciones que entraremos en el reino de Dios... Sin cruz no hay corona. ¿Cómo podremos ser fuertes en el Señor sin ser probados? Para tener fortaleza física, debemos ejercitarnos, del mismo modo que para tener una fe vigorosa debemos ser colocados en circunstancias en las que nuestra fe pueda ser probada. Cada tentación resistida, cada prueba valerosamente soportada, nos da una nueva experiencia y nos hace progresar en la obra de la edificación del carácter. Nuestro Salvador fue probado en todas las áreas, pero Él siempre triunfó en Dios. Es nuestro privilegio ser fuertes en el poder de Dios en medio de todas las pruebas y gloriarnos en la cruz de Cristo. Por medio de la aflicción Dios nos revela las manchas que afean nuestros caracteres, y también nos dice que sólo por su gracia podemos triunfar sobre nuestras faltas. Se abren ante nosotros etapas desconocidas, y comienza la prueba que determinará si aceptamos o no la reprensión y el consejo divinos. No debemos impacientarnos y lamentarnos cuando sobrevenga la prueba. Tampoco debemos rebelarnos ni soltarnos de la mano de Cristo, sino que debemos humillar el alma delante de Dios. Para el que desea ver las cosas a la luz de lo que lo complace, los caminos del Señor son oscuros. Para nuestra naturaleza humana la senda divina resulta sombría y triste. Pero los caminos de Dios son caminos de misericordia, y su fin es la salvación. Elías No Sabia Lo Que Hacía Cuando Pidió Morir En El Desierto. El Señor Misericordiosamente No Hizo Caso A Su Pedido. Aún había delante de Elías una gran obra por hacer; y cuando hubiera realizado la tarea, no habría de perecer desanimado y solo en el desierto. No estaba reservado para él descender al polvo de la tierra, sino ascender a la gloria, acompañado por un cortejo de carrozas celestiales que marchaban hacia el trono en los cielos... "Bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga... Porque él es quien hace la llaga, y él la vendará; él hiere, y sus manos curan" (Job 5:17,18)... Jesús viene con su ministerio de sanidad para atender a todo aquel que está abatido. La vida de aflicción, de dolor y de sufrimiento puede ser iluminada por la preciosa manifestación de su presencia. Signs of the Times, 5 de febrero de 1902. RJ341/EGW/MHP 342

miércoles, 29 de noviembre de 2023

48. “EL PUEBLO DE DIOS HA DE REVELAR LOS PRINCIPIOS DE SU REINO”

Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. (Juan 17:18).

Es el propósito de Dios manifestar por su pueblo los principios de su reino. A fin de que en su vida y carácter se revelen estos principios.

El desea separarlos de las costumbres, hábitos y prácticas del mundo. Procura acercarlos más a sí, a fin de hacerles conocer su voluntad.

Su propósito hacia su pueblo de hoy es el mismo que tuvo para con Israel cuando lo sacó de Egipto. Contemplando la bondad, la misericordia y el amor de Dios revelados en su iglesia, el mundo ha de tener una representación de su carácter.

Cuando la ley de Dios quede así ejemplificada en la vida, el mundo mismo reconocerá la superioridad de los que aman, temen y sirven a Dios, con respecto a cualquier otro pueblo del mundo.

Los Adventistas Del Séptimo Día, por sobre todos los pueblos, deben ser modelos de piedad, santos en su corazón y conversación.

A ellos han sido confiadas las verdades más solemnes que se hayan dado alguna vez a los mortales. Toda dotación de gracia, poder y eficiencia ha sido provista liberalmente.

Ellos esperan el pronto regreso de Cristo en las nubes de los cielos. El que den al mundo la impresión de que su fe no es una fuerza dominante en sus vidas, deshonra grandemente al Señor.

Debido al creciente poder de las tentaciones de Satanás. Los tiempos en los cuales vivimos están llenos de peligros para los hijos de Dios, y necesitamos aprender constantemente del gran Maestro, a fin de que podamos dar todo paso con seguridad y justicia.

Nos Esperan Escenas Maravillosas; y en este tiempo debe manifestarse en la vida del profeso pueblo de Dios un testimonio vivo, a fin de que el mundo pueda ver que en estos tiempos en que el mal reina por todos lados, hay todavía un pueblo que pone a un lado su voluntad y procura hacer la de Dios, un pueblo en cuyo corazón y vida está escrita la ley divina.

Dios espera de los que llevan el nombre de Cristo, que lo representen. Sus pensamientos han de ser puros, sus palabras nobles y elevadoras. La religión de Cristo se ha de entretejer con todo lo que hagan y digan.

Han de ser un pueblo santificado, purificado, santo, que comunique la luz a todos aquellos con quienes lleguen a tratar. Es propósito de Dios que, ejemplificando la verdad en sus vidas, sean una alabanza en la tierra.

La Gracia De Cristo Basta para producir esto. Pero recuerde el pueblo de Dios: Únicamente en la medida en que crea y ponga por obra los principios del Evangelio podrá cumplir su propósito.

Únicamente en la medida en que entregue al servicio de Dios las capacidades que Él le ha dado, Gozará De La Plenitud Y Del Poder De La Promesa en la cual la iglesia ha sido invitada a confiar. 

Consejos para los maestros, págs. 305, 306. RJ340/EGW/MHP 341

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=3o3VGEqSEZw&list=PLtrFh-HO7ogBj4nqf1_gfHDnO7JHVPTor&index=30&pp=gAQBiAQBsAQB