martes, 31 de mayo de 2016

01. EL OBJETO DE SU SUPREMA CONSIDERACIÓN. I. EL AMOR DE DIOS POR SU IGLESIA. LA IGLESIA REMANENTE.


Melbourne, Australia, 23 de diciembre de 1892 Queridos hermanos de la Asociación General: Testifico ante mis hermanos y hermanas que la iglesia de Cristo, por debilitada y defectuosa que sea, es el único objeto en la tierra al cual él concede su suprema consideración. Mientras el Señor extiende a todo el mundo su invitación de venir a él y ser salvo, comisiona a sus ángeles a prestar ayuda divina a toda alma que acude a él con arrepentimiento y contrición, y él se manifiesta personalmente a través de su Espíritu Santo en medio de su iglesia. 

"JAH, si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podría 12 mantenerse? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado. Esperé yo a Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado. Mi alma espera a Jehová más que los centinelas a la mañana... Espere Israel a Jehová, porque en Jehová hay misericordia, y abundante redención con él; y él redimirá a Israel de todos sus pecados". Salmo 130:3-8. 

Ministros de toda la iglesia, sea éste nuestro lenguaje, un lenguaje que salga de corazones que respondan a la gran bondad y al amor de Dios hacia nosotros como pueblo y como individuos: "Espera, oh Israel, en Jehová, desde ahora y para siempre". "Los que estáis en la casa de Jehová en los atrios de la casa de nuestro Dios. Alabad a JAH, porque él es bueno; cantad salmos a su nombre, porque es benigno. Porque JAH ha escogido a Jacob para sí, a Israel por posesión suya. Porque yo sé que Jehová es grande, y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses". Salmo 131:3; 135:2-5. 

 Considerad, mis hermanos y hermanas, que el Señor tiene un pueblo, un pueblo escogido, su iglesia, que debe ser suya, su propia fortaleza, que él sostiene en un mundo rebelde y herido por el pecado; y él se ha propuesto que ninguna autoridad sea conocida en él, ninguna ley reconocida por ella, sino la suya propia. 13 Satanás tiene una gran confederación, su iglesia. Cristo la llama la sinagoga de Satanás, porque sus miembros son los hijos del pecado. Los miembros de la iglesia de Satanás han estado constantemente trabajando para desechar la ley divina y confundir la distinción entre el bien y el mal. Satanás está trabajando con gran poder en los hijos de desobediencia y por medio de ellos para exaltar la tradición y la apostasía como verdad y lealtad. Y en este tiempo el poder de su inspiración satánica está moviendo a los instrumentos vivientes para llevar a efecto la gran rebelión contra Dios, que comenzó en el cielo. 

 DISTINCIONES CLARAS, DEFINIDAS 
En este tiempo, la iglesia ha de ponerse sus hermosas vestiduras: "Cristo, nuestra justicia". Hay distinciones claras, definidas, que han de ser restauradas y ejemplificadas ante el mundo, al mantener en alto los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. La hermosura de la santidad ha de aparecer con su lustre primitivo, en contraste con la deformidad y las tinieblas de los desleales, que se han rebelado contra la ley de Dios. Así, nosotros reconocemos a Dios, y aceptamos su ley, el fundamento de su gobierno en el 14 cielo y a lo largo de sus dominios terrenales. 

Su autoridad, debe ser mantenida distinta y clara delante del mundo; y no debe reconocerse ninguna ley, que se halle en conflicto con las leyes de Jehová. Si al desafiar las disposiciones de Dios, se permite que el mundo ejerza su influencia sobre nuestras decisiones o nuestras acciones, el propósito de Dios es anulado. Por especioso que sea el pretexto, si la iglesia vacila aquí, se registra contra ella en los libros del cielo, una traición de las más sagradas verdades, y una deslealtad al reino de Cristo. La iglesia ha de sostener firme y decididamente sus principios ante todo el universo celestial y los reinos de la tierra; la inquebrantable fidelidad en mantener el honor y el carácter sagrado de Dios, atraerá la atención y la admiración aun del mundo, y muchos serán inducidos, por las buenas obras que contemplen, a glorificar a nuestro Padre que está en los cielos. 

Los leales y fieles llevan las credenciales del cielo, no las de los potentados terrenales. Todos los hombres sabrán quiénes son los discípulos de Cristo, elegidos y fieles, y los conocerán cuando estén coronados y glorificados como personas que han honrado a Dios y a quienes él ha honrado, dándoles la posesión de un eterno peso 15 de gloria... El Señor ha provisto a su iglesia de talentos y bendiciones, para que presente ante el mundo, una imagen de la suficiencia de Dios y para que su iglesia sea completa en él, una constante ejemplificación de otro mundo, el mundo eterno, regido por leyes superiores a las terrenas. 

Su iglesia ha de ser un templo erigido a la semejanza divina, y el arquitecto angelical ha traído su áurea vara de medir, para que cada piedra pueda ser labrada y escuadrada según la medida divina, y pulida para brillar como emblema del cielo, irradiando en todas direcciones los rayos brillantes y claros del Sol de Justicia. La iglesia ha de ser alimentada con el maná celestial y mantenida bajo la única custodia de su gracia. Revestida con la armadura completa de la luz y la justicia, entrará en su final conflicto. La escoria, el material inútil, será consumido, y la influencia de la verdad testificará ante el mundo, de su carácter santificador y ennoblecedor...

 EXPERIMENTOS DIVINOS 
El Señor Jesús está realizando experimentos en los corazones humanos, por medio de la manifestación de su misericordia y abundante gracia. Está realizando transformaciones 16 tan sorprendentes que Satanás, con toda su triunfante jactancia, con toda su confederación del mal unida contra Dios y las leyes de su gobierno, se detiene para mirarla como una fortaleza inexpugnable ante sus sofismas y engaños. Son para él un misterio incomprensible. Los ángeles de Dios, serafines y querubines, los poderes comisionados para cooperar con los agentes humanos, contemplan con asombro y gozo cómo hombres caídos, una vez hijos de la ira, están desarrollando, por la enseñanza de Cristo, caracteres a la semejanza divina, para ser hijos e hijas de Dios, para desempeñar una parte importante en las ocupaciones y los deleites del cielo. 

Cristo ha dado a la iglesia amplias facilidades, para poder recibir abundantes ganancias de gloria de su posesión redimida y adquirida. La iglesia, dotada de la justicia de Cristo, es su depositaria, en la cual las riquezas de su misericordia, su amor y su gracia han de aparecer en su plena y final manifestación. La declaración de su adoración intercesora, de que el amor del Padre es tan grande hacia nosotros como hacia él mismo, el Hijo unigénito, y que nosotros estaremos con él donde él está, hechos uno con Cristo y el Padre para siempre, es una maravilla 17 para la hueste angelical, y constituye su gran gozo. 

El don de su Espíritu Santo, rico, completo y abundante, ha de ser para su iglesia como un muro de fuego que la circunde, contra el cual no prevalecerán las potencias del infierno. Cristo mira a sus hijos en su inmaculada pureza y perfección impecable, como la recompensa de sus sufrimientos, su humillación y su amor, y la corona de su gloria, siendo él mismo el gran centro del cual irradia toda gloria. "Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero" 
(General Conference Bulletin, 1893, págs. 408, 409. Reimpreso en Testimonios para los ministros, págs. 16-19). 19

PREFACIO. LA IGLESIA REMANENTE POR ELENA G. DE WHITE


PRÓLOGO 
Este folleto, se publica con el propósito de brindar confianza y ánimo a los corazones de todos los que aman a Dios, y que creen que él ha puesto en el mundo, un movimiento que debe proclamar su verdad en los últimos días. Un siglo atrás, surgió un grupo que predicó la pronta venida de Cristo y declaró que Dios los había suscitado en cumplimiento de la profecía. Ese movimiento llegó a ser conocido con el nombre de adventistas del séptimo día, y desde su mismo comienzo manifestó una pujanza notable. Lo que es más significativo, las doctrinas distintivas predicadas por los adventistas, han ganado fuerza y vigencia crecientes, a medida que los años han ido pasando. 

Hubo un tiempo cuando el mundo se rió 8 de la más distintiva de sus enseñanzas, la doctrina de que el fin del mundo se estaba acercando. Nadie se ríe hoy. En lugar de eso, los hombres en todo lugar, hablan extrañamente como los adventistas, con respecto a este asunto. Nuestra enseñanza acerca del sábado de Dios, ha ganado nueva fuerza con cada década que pasa, porque el sábado aparece ahora como la gran señal y la marca del hombre, que no tiene parte en la apostasía moderna cuyo origen es la teoría de la evolución. Nuestra enseñanza sobre la naturaleza del hombre y el estado de los muertos gana nueva fuerza, como un baluarte contra los engaños del espiritismo. 

Y así, podemos continuar enumerando las verdades fundamentales que distinguen al movimiento conocido como adventista del séptimo día. Las pruebas de que sus enseñanzas son verdaderas, y provienen de Dios son cada día más evidentes. Difícilmente podría cuestionar esto, alguien que haya gozado de la comunión de este movimiento. Pero, por extraño que parezca, algunos han salido de entre nosotros, no porque creen que las verdades distintivas son falsas, sino, porque afirman que Dios ha rechazado al cuerpo organizado, cuya sede está en Washington, D. C. y les ha dado a ellos la 9 comisión de reunir fuera de la iglesia, en una nueva organización, a todos los sinceros de corazón que desean estar listos para el día del Señor. 

Creen que alguna vez en el pasado, el movimiento adventista perdió el favor de Dios y, por lo tanto, ha sido repudiado por él. ¿Cómo lo saben? Su respuesta es que el espíritu de profecía, así lo declara. Pero, ¿es cierto? Este folleto da respuesta a esa pregunta crucial. La Sra. Elena G. de White ha escrito sobre este aspecto del movimiento de Dios, en un lenguaje claro e indubitable. Las páginas siguientes contienen suficiente material proveniente de su pluma como para aclarar, fuera de toda duda, si es que Dios está guiando hoy, al mismo pueblo que guió por un siglo, y si continuará guiándolo hacia su glorioso triunfo. Lo invitamos a leer y sentirse inspirado. El fundamento de Dios está firme. Los editores. 11